domingo, 10 de noviembre de 2013

Los ladrones entran dos veces en la misma noche en una casa de Olmos de Esgueva y roban al irse la Guardia Civil

Los autores, que fueron descubiertos la primera vez, esperaron en un corral anexo tres horas mientras los agentes examinaban la vivienda

fuente: 04.11.13 - 21:16 - J. S. | VALLADOLID


Una familia de Olmos de Esgueva vivió en la madrugada del día de los Santos uno de los robos más singulares y puede que también de los más osados registrado en los últimos años en la provincia. Los autores no solo accedieron a su vivienda cuando los inquilinos se encontraban en el interior sino que, después de ser descubiertos inicialmente y de que la Guardia Civil acudiera a inspeccionar la casa, regresaron tres horas después para llevarse el mismo botín que habían intentado coger en la primera ocasión, un televisor y un ordenador. En esta segunda visita tuvieron más suerte.

El momento y el lugar elegidos para cometer el delito también fueron de lo más sorprendentes, ya que la vivienda se encuentra en pleno centro del pequeño municipio del Valle Esgueva, tres de sus moradores se encontraban dentro y en sus inmediaciones había dos locales abiertos, que ocupaban un montón de vecinos celebrando sendas fiestas de Hallowen. Y en ese entorno actuaron los delincuentes en su primera incursión a la casa de dos plantas situada en la calle San Pedro.

Un televisor y un ordenador


Los ladrones saltaron la tapia que da a un patio interior y forzaron la puerta de entrada a un merendero situado en la planta baja. «Escuchamos ruidos, bajó mi mujer y les vio cargando un televisor y un ordenador, así que enseguida bajamos todos y se fueron», relatan las víctimas, que avisaron a la Guardia Civil. Eran las 3:45 horas. Los agentes llegaron poco después, inspeccionaron el domicilio y se marcharon poco después. «Nos fuimos a la cama, dejamos la puerta más o menos tapada y, cuando nos levantamos a las ocho de la mañana, descubrimos que habían vuelto, suponemos que sobra las seis, y se habían llevado el televisor (de 32 pulgadas) y el ordenador (un Mac de sobremesa)», resumen los afectados, quien lamentan que en esta segunda visita no escucharon nada. Y eso que para saltar la tapia llegaron a mover esta vez un coche estacionado en las inmediaciones.

«Suponemos que estuvieron escondidos esas tres horas en el corral de al lado y que volvieron a entrar en cuanto se fue la patrulla», concluyen las víctimas antes de reconocer que lo ocurrido les ha generado una «enorme sensación de inseguridad». Tanto es así que han decidido, incluso, elevar la altura de la tapia.

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